9 de diciembre de 2007

Miguel Sáenz y sus traducciones de Bertolt Brecht

Para cerrar su introducción al Teatro completo de Bertolt Brecht, incluido por Cátedra en su espléndida Bibliotheca Avrea, Miguel Sáenz reflexiona brevemente sobre sus traducciones. El libro recoge las publicadas previamente por Alianza, entre 1987 y 2005, junto con un prólogo y unas pocas notas.

Por lo que se refiere a mi traducción, evidentemente soy la persona menos indicada para hablar. Sólo quisiera decir que siempre me ha parecido un privilegio traducir a Brecht, que traducir a Brecht es condenadamente difícil por su variedad de registros e ironías, y que Brecht es también un poeta inconmensurable, hasta cuando no lo pretende. En mis traducciones de poemas o canciones no he vacilado en optar decididamente por la rima, a veces ramplona, cuando Brecht la utilizaba. Y sólo puedo decir en mi descargo que, al releer ahora todas estas obras, en una especie de agotador maratón brechtiano, no he encontrado nada de que avergonzarme. Hoy quizá podría hacerlo mejor, pero sin duda con menos espontaneidad... En cualquier caso, esas traducciones, como los propios originales, son indefinidamente mejorables. Otra cosa sería traicionar a Brecht.

Adición del 24 de enero: En este enlace podéis leer la versión de Feliu Formosa de «La Jenny dels pirates».

6 de diciembre de 2007

Dos premios de traducción, en recuerdo de Consuelo Berges y de Esther Benítez

Los premios de traducción son poco conocidos, pero haberlos, haylos. En fechas recientes se han fallado dos de los más importantes. Copio de las notas de prensa:

Por un lado, Isabel Ferrer y Carlos Milla han ganado el segundo premio Esther Benítez, que otorgan los socios de ACEtt, por la traducción de La gran marcha, de E. L. Doctorow, publicada por Roca Editorial.

Por otro lado, el premio de traducción Stendhal, que otorga la Fundación Consuelo Berges en colaboración con ACEtt, ha recaído, en la que es ya la décimo novena edición, en Miguel Veyrat, por su Antología fluvial de Jacques Darras. El jurado (Juana Salabert, Luis Martínez de Merlo, Íñigo Sánchez Paños, Julio Baquero y Ascensión Cuesta) ha querido destacar asimismo los méritos de la versión de El ignorante, de Philippe Jaccottet, por Rafael-José Díaz.

1 de diciembre de 2007

La nueva poesía griega, en traducciones al castellano

Aunque es cierto que se ha avanzado bastante en los últimos años, uno de los aspectos todavía menos conocidos de la Historia de la Cultura es la historia de la recepción de las ideas: ¿qué novelas extranjeras se leían más en la Argentina del siglo XIX?, ¿qué concepto de los japoneses tenían los franceses antes de la segunda guerra mundial? Si nos preguntamos qué concepto tenemos nosotros, ahora, de la poesía griega moderna, es probable que demos una respuesta muy poco moderna, e incluso que alguno se haya quedado esperando a los bárbaros en un rincón de una taberna alejandrina. Y es que en el caso de las culturas minoritarias, la exportación de una obra maestra puede tener efectos positivos —como acrecentar el interés ajeno por los autores locales— pero también negativos: que fragüe una determinada imagen colosal, cuyos tópicos resulten imposibles de romper para los escritores posteriores. (Sin ir más lejos, ¿cuánto ha costado transmitir, si es que se ha logrado, que Spain sea algo más que flamenco and paella?). Igual que hay Formas de atención, como ha estudiado bien Frank Kermode, hay formas de la desatención. Y nadie puede atender a la vez a todos los estímulos.

En las vitrinas de los importadores, al menos por lo que respecta a España, la imagen de Grecia ha quedado principalmente detenida en la melancólica (y todavía fructífera) cámara solitaria de Cavafis, la patria amarga de Ritsos, el Egeo de Elitis o los sedientos paisajes de Seferis. Pero como es lógico, por debajo del estatismo de las fotografías la vida continúa. Por eso se saludan con especial alegría iniciativas como la de una pequeña editorial malacitana —Miguel Gómez ediciones—, que nos está trayendo libros bilingües capaces de teñir el sepia con colores frescos: los Nueve poemas de María Lainá (traducción de María López Villalba, Aurora Luque y Obdulia Castillo); El préstamo del tiempo, de Costas Mavrudís (trad. Vicente Fernández González); o Verbos para la rosa. Esbozo de poética, de Zanasis Jatsópulos (V. F. G., Premio Nacional de Traducción 2002). Y que redondea la jugada con los artículos de Traducir a Grecia, traducir al otro o la Antología griega de la poeta portuguesa Sophia de Mello (trad. Carlos Clementson).

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Un curioso poema de Mavrudís:

Álbum

1. Niño con corderito. 2. Tres señoras en bañador. 3. Lunes de Cuaresma. 4. Desfile. 5. Epifanía 1958. 6. Orquesta Filarmónica de Cefalonia. 7. Demostraciones gimnásticas. 8. Exámenes en el Conservatorio. 9. Reclutas en Corinto. 10. Una niñita ciega con un globo. 11. Bautizo. 12. En la tumba de tío Andreas.


Nota: Una primera versión de este artículo se publicó originalmente en la sección «El trujamán» del Centro Virtual del Instituto Cervantes. Desde entonces, la misma editorial ha publicado algunos libros más, principalmente de narrativa (Azul oscuro, casi negro y El gato embalsamado), pero también Afrodita Urania, de Ánguelos Sikelianós (trad. Pedro Mateo). En este enlace se puede leer una entrevista con Vicente Fernández. Por otro lado, el CEDMA, en su colección MaRemoto, ha publicado otros libros de poesía griega: Flora brutal, de Tasos Denegris (trad. Pedro Mateo), y Los estuches de las células. Poemas 1972-2003 (de María Lainá, en versión de las traductoras citadas arriba).